Con cada actualización de iOS uno de los problemas más recurrentes son los de batería. Es cierto que a veces Apple no “afina” su sistema de forma correcta y procesos que deberían consumir menos energía hacen todo lo contrario. Aún así, en otras también es por una necesidad básica de optimizar el sistema.

Este proceso de optimización, sobre todo cuando hay un salto de versión como ocurre ahora de iOS 10 a iOS 11, es imprescindible. Entenderlo es clave para saber que los primeros días de uso el consumo podría ser mayor. Ya que tareas como el reindexado de Spotlight consumen bastante.

Por tanto, antes de lanzaros a desactivar servicios u opciones (solución que no es solución) os diría que tengáis paciencia. Esperar a que todo se estabilice y luego comprobar si efectivamente el consumo es mayor. Porque también se nos olvida que con cada nuevo sistema las ganas por ver todas las novedades nos hacen pasar mucho más tiempo con el dispositivo en la mano.

Y si aún así necesitáis un extra pues optar por una batería externa o en el caso de querer apurar ese día que sabes será algo más complicado desactivar los servicios en segundo plano, wifi, bluetooth, etc.